PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Desde nuestra perspectiva, puede parecer que la Segunda Venida estuviera demorando mucho. Jesús obviamente sabía que nos sentiríamos de esta manera y, en algunas parábolas, nos advirtió lo que podría suceder si no somos cuidadosos y atentos durante este tiempo. Tomemos, por ejemplo, la parábola de los dos siervos en Mateo 24:45 al 51 (mencionada en la sección del miércoles). Ambos esperaban a su señor, pero llegaron a dos conclusiones diferentes acerca de su regreso. Uno decidió que debía estar preparado para cuando el señor volviese en cualquier momento. El otro dijo que el señor se demoraba y, por lo tanto, tomó ese “retraso” como una oportunidad para actuar con maldad.

“Por cuanto no sabemos la hora exacta de su venida, se nos ordena que velemos. ‘Bienaventurados aquellos siervos, a los cuales cuando el Señor viniere, hallare velando’ (Luc. 12:37). Los que velan esperando la venida de su Señor no aguardan en ociosa expectativa. La espera de la venida de Cristo debe inducir a los hombres a temer al Señor y sus juicios sobre los transgresores. Les ha de hacer sentir cuán gran pecado es rechazar sus ofrecimientos de misericordia. Los que aguardan al Señor purifican sus almas obedeciendo la verdad” (DTG 588).

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